Hipócrates entra en un Bar, y ve a su amigo Mamerto, y le dice: que hubo, Mamerto, cómo está todo?, y Mamerto le responde: muy mal, Hipócrates, mi esposa me tiene al borde del Suicidio, y Hipócrates le dice: pero no seas tan tonto, Mamerto, elimínala, y le dice Mamerto: pero, y cómo la voy a eliminar?, y le dice Hipócrates: muy fácil Mamerto, hazle el amor, pero eso sí, Mamerto, bien hecho, todos los días, día y noche, 30, 40, 50 veces al día, y si es posible, hasta que quede casi muerta, Mamerto. Cómo a los 2 meses, Hipócrates vuelve a ver a Mamerto, y lo ve muy flaco, tartamudo, pálido, tembloroso, con ojeras, parecido a un cadáver, y Hipócrates le pregunta: que pasó Mamerto, Cómo quedo la cosa? y le responde, Mamerto: Muy bien, Hipócrates, perfecto, gracias por ese gran consejo, lo estoy haciendo como me dijiste que lo hiciera, ahora ella anda por ahí, cantando, muy contenta, alegre, feliz, como si nada, pero no sospecha para nada, que debe estar casi que se muere, no es así, Hipócrates?.
Respetaré el nombre del chiste, y por favor, escribirme el nombre del país de origen. Muchas Gracias.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario